
Parece que ni las universidades de más prestigio están a salvo del veneno feminazi. En esta ocasión ha sido la de Granada la que no ha dudado en publicar una guía de lenguaje, como no, no sexista. La guía en cuestión, más que estar escrita por un equipo de profesionales cultos, parece estarlo por un grupo de enfermizos adictos al tranquimazin. También se atisban comentarios propios de alguna delincuente feminazi. Pero no es eso lo más sorprendente. Vayamos al grano. En la citada guía de ineducación se afirma literalmente que:
Misoginia (odio a las mujeres) es un término que carece de uno similar para el odio a los hombres. Se entiende lingüísticamente como vacío léxico.
Yo no sé si la misandria existe o no para la Real Academia de la Lengua Española pero el caso es que sí se usa. Y el hecho de que legalmente no exista no hace sino poner de manifiesto una vez más la profunda discriminación masculina que prescinde del derecho a un lenguaje justo a los hombres varones. Las mentes estúpidas, con su pobre funcionamiento cerebral y sus cortocircuitos neuronales, no tardarán mucho en denunciar la supuesta demagogia de mi argumento cuando no hay demagogia más terrible que la de afirmar que la existencia del término misoginia es una muestra de la discriminación hacia la mujer cuando es precisamente esa existencia la que ayuda a denunciar aquella. No tiene esa suerte el españolito que hasta hace poco acudía al urólogo en vez de al andrólogo mientras la españolita acudía, con toda la cobertura, por cierto, de la seguridad social, a su ginecólogo. Y esto es solo un ejemplo. La diferencia es que los y las que realmente trabajamos por la igualdad no entramos en este juego asqueroso.
Pero no queda la guía en esto, entre todo tipo de propuestas enfermizas, se nos alienta a que alternemos la fórmula femenino-masculino/masculino-femenino de manera sistemática. Sí, esa misma fórmula de las miembras y los miembros que tanto excita a la Aído. Sin embargo, para sorpresa del lector, en ningún momento se hace honor al mandato feminazi en la propia guía, en la que una y otra vez el femenino siempre va en primer lugar. Juzguen por ustedes mismos. Espero que la cartelería de la Unidad de Igualdad entre Mujeres y Hombres sea modificada en consonancia con estas nuevas directrices y quienes visiten la Universidad de Granada puedan leer:
Unidad de Igualdad entre Mujeres y Hombres
Unidad de Igualdad entre Hombres y Mujeres
Y viceversa
Descansen en paz los autores y autoras (que no se me olvidaba...). Menuda forma de reducir el prestigio de la Universidad de Granada a nauseabundo excremento feminazi. Y para aquellos y aquellas que en un acto de vil demagogia se aferran y escupen a una vez sobre la Real Academia de la Lengua Española, utilizándola según el interés del momento, les recordaré que el lenguaje evoluciona y ha de hacerlo con sentido. Y sí, hemos creado la palabra misandria, porque el odio hacia el varón ha existido, existe y duele, y la palabra feminazismo, porque es justo defender la dignidad de los varones, que forman parte de la humanidad. En el siguiente enlace, si es que aguantan más de un minuto leyendo, podrán aterrarse con la violencia de una misándrica, cuyo destino, si no lo es ya su vida, espero sea funesto. Huelga señalar la vulgaridad de la asesina de la verdad, para la cual, por razones obvias, no existe la misandria porque no le interesa que lo haga. De lo contrario vería peligrar la libertad que ahora tiene de insultar y pisotear. Me pregunto porque la Aído se preocupa por cerrar páginas de prostitución y no castiga con todo el peso de la ley un blog como el siguiente, en el que se promociona, gratuita y tranquilamente, el odio y el desprecio más terrible hacia una parte de la humanidad. Y este también es solo un ejemplo.
La guía para quien también aguante tanta estupidez concentrada:
http://www.ugr.es/pages/media/guiadelenguajenosexista
En esta línea de cosas y para no dejar tan agrio sabor de boca al lector ni una ceguera por leer cosas tan oscuras aprovecho para recomendar una columna de Reverte que con su habitual elocuencia denuncia un caso más de asombroso feminazismo y aporta un poco de luz, la que nos dejan, y mucho de inteligencia a esta España decadente.