lunes, 25 de octubre de 2010

Punset cada vez más mediocre

En un ejercicio de la más absoluta necedad, probablemente conducido por un abultado ego, Eduard Punset irrumpe ahora con una de sus frases célebres que va a servir de cabecera en un congreso de mentes brillantes. El improperio en cuestión es:

Dios es cada vez más pequeño y la ciencia es cada vez más grande

Vayamos por partes pues frase tan rotundamente necia ha de ser desgranada poco a poco a fin de no engañar al lector. Para empezar denunciar la facilidad con la que este abogado liendre convertido en showman de fast-science utiliza el término Dios a sabiendas de lo variable que resulta el concepto de Dios dentro y fuera de los contextos religiosos y científicos. No contento con la primera parte de la dichosa frase mete a la ciencia en todo esto, pringando a la fuerza a quienes desde la ciencia tienen su propio y respetable concepto de Dios. Vamos, todo un acierto. Entiendo que la ocurrencia forma parte de esta tendencia actual de persecución y destrucción de lo religioso, inclusive de la experiencia religiosa personal, que no es fantástica ni ilusoria sino real como la vida y su ciencia misma. Esa misma ciencia que es la que es, ni más pequeña ni más grande, la que se acabará por entender completamente o no, la que rige el planeta y el universo. No sé de qué Dios habla este señor, si será muy bajito o más bien regordito, algo calvo y canoso, pero espero que como, al parecer, está menguando progresivamente, no sea tan creído. Para más inri parece que a este buen liendre, que de todo sabe pero de nada entiende, le importa un carajo las reacciones individuales y colectivas que comentarios de esta naturaleza pueden acarrear en asunto tan delicado. No corren precisamente buenos tiempos para andar llamando enano a un concepto que, insisto, es tan variable como la mente de Agatha Ruiz de la Prada. Encima, a sabiendas de la facilidad con la que la sociedad confunde institución religiosa con religión. Personalmente no entiendo como en su programa Redes puede entrevistar, por citar un ejemplo, a un individuo declaradamente religioso como el monje budista Mathieu Ricard y luego clavar esta puñalada trapera. Resulta a la vez ridículo y vergonzante. Aún confiando en la buena voluntad de Punset de querer llevar la ciencia a la sociedad, después de tal atropello verbal, cuesta creer que tal ejercicio tenga un efecto realmente beneficioso sobre sus espectadores, que lejos de adquirir riqueza y claridad, más bien van a sufrir una diarrea mental de efectos devastadores. El que aquí escribe, que no comparte precisamente el papel actual de las instituciones religiosas, sin embargo no va a quedarse callado mientras se pisotea un concepto tan enriquecedor y valioso como el de Dios y se contribuye a aumentar la brecha que, estúpidamente, los humanos hemos abierto entre la ciencia y la religión, cuando ambas aunque con lenguajes y procedimientos distintos, andan por el mismo camino. Sinceramente Punset, realmente no sé que es lo que más te brilla pero me hago una idea. Suerte pues en el congreso, al que por cierto asiste la ecofeminista (¡arrrg, que palabra más vomitiva!) Vandana Shiva, que, dada la frasecita promocional, no sabemos si se borrará el tercer ojo. En fin, si los árboles hablaran...