

Si algo tiene que tener el periodista es saber manipular y eso lo ha demostrado sobradamente Ana Pastor en su entrevista con el presidente iraní Ahmadineyad. Estaba todo calculado, maliciosamente calculado, para crear un ambiente de premeditado y nauseabundo victimismo frente a la presunta maldad del que es presidente de uno de los países que conforman el denominado eje del mal. El objetivo se ha logrado. Ella ha quedado como la víctima inocente, representante del inocente occidente, y encima mujer, pobre ella, a la que han obligado a llevar el pañuelo. Al menos en eso ha quedado para la mayoría de los televidentes. La cosa es que a esta feminazi nadie le ha obligado a ponerse el pañuelo salvo su propia cadena. Para colmo del asunto desde el comienzo de la entrevista el pañuelo en ningún momento cubría su cabellera, y no tiene el detalle, ni la obligación porque en ningún momento la ha tenido, de volvérselo a poner cuando se le ha caído. La tía ha triunfado, se ha salido con la suya. Primero ha sido víctima, luego verdugo y finalmente heroína del tres al cuarto, como les gusta ahora a los españolistos y españolistas. Ella que viene de un país, Hispanistán, en el que se obliga a las jóvenes musulmanas a quitarse el pañuelo en clase, no ya porque sus padres las obliguen a llevárselo, sino porque sencillamente les sale del coño llevarlo. Dicen que es una falta de respeto. Las feministas dicen que atenta contra la dignidad de la mujer. Aquí lo único que atenta contra la dignidad de las personas es la existencia de toda esa clase de gentuza que promulga paz y amor cuando de su boca no sale más que separación y odio. La cosa es que Anita se lo ha puesto, por "respeto" claro. Qué buena e inocente ella. Tan "inocente" como las estúpidas y manipuladoras palabras que ha soltado por su boca feminazi, como por ejemplo, recordar al presidente iraní que en su país se han encarcelado a personas por escribir libros. Pero maldita asesina de la razón, en tu propio país, ahora mismo hay miles de hombres encarcelados por el mero hecho de eso, de ser hombres. Sinceramente, no sé que da más asco. Acaso vienes a dar lecciones de justicia y democracia. Qué democracia, la de Hispanistán, en la que el derecho a la presunción de inocencia se ha borrado de un plumazo. Tu existencia, la de tu persona, demuestra que el intelecto no va ligado con la lucidez. Hay analfabetos en este mundo que podrían aportar mucho más que tú con solo mirarles a los ojos. Ahmadineyad, por muy cabrón que sea, como cualquier otro político cabrón, le ha parado los pies. La verdad es que esta vez no se ha columpiado. Le ha recordado a la pobre víctima que deje a los televidentes pensar y juzgar por sí mismos. Ay, eso es algo con lo que no contabas, Anita. Pero como en toda guerra feminazi esto no iba a quedar así, y la susodicha ha buscado rápidamente en su pobre biblioteca mental algún arma arrojadiza sin fundamento con la que contraatacar. Y como en país de ignorantes todo vale por más gastado que esté, ahí va una de lapidación. Y aquí si que ha dado asco, aquí sí que ha dolido, en todo el alma. Suelta, literalmente la muy puerca, que la lapidación es una pena cruel para las mujeres y (seguido de una pausa como para cumplir) " y para los hombres también". Como me niego a creer que esta individua sea tan tremendamente estúpida e ignorante he de pensar que lo ha hecho a conciencia. Ocultar una vez más que a quienes se lapida en este mundo en mayor número son precisamente hombres, no mujeres. Pero como ya venimos acostumbrándonos en esta mierda de país, aquí la estadísticas se utilizan según interese en cada momento, y si no interesa se manipulan también, joder, que ya puestos. "Para los hombres también", que detalle, la verdad es que no tengo palabras lo suficientemente duras para criticar este repugnante comentario feminazi.
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