No existen modelos de familia, existe un solo modelo de familia, lo demás son excepciones que confirman la regla de que solo existe tal modelo, y que no son por el mero hecho de serlo menos útiles, valiosos o necesarios que el modelo al que confirman. En ello reside la riqueza de la diversidad, en el absoluto respeto a los patrones que en tiempo y forma corresponden a cada especie. En el empeño ciego y egoísta, sin embargo, de hacer de la excepción reglas preferibles, modas si se quiere, sustitutas del modelo sistémico, reside el sufrimiento y la extinción de la sociedad y/o sus elementos componentes.
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